El Ayuno de Daniel: Su Origen

El Ayuno de Daniel está basado en versículos de la Biblia encontrados en Daniel 10:2-3 «En aquellos días, yo Daniel, estuve afligido por tres semanas. No comí manjar delicado; ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.» Estas tres semanas se refieren a la observancia de la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura, las cuales tienen lugar durante el primer mes del año (Éxodo 12:1-20).

Algunos también pueden citar el ejemplo en Daniel 1:8. Sin embargo, en este versículo Daniel no quiso comer los manjares del rey porque habrían incluido alimentos que estaban prohibidos por la Ley Mosaica (Levítico 11); el comerlos hubiera contaminado su cuerpo. Otra razón pudo haber sido el hecho de que la carne del rey probablemente había sido dedicada a los falsos ídolos babilónicos, como era la práctica. Daniel creía que comerla habría sido reconocer a sus ídolos como deidades, contra los mandamientos de Dios.

El Ayuno de Daniel: Su Propósito

Aunque el Ayuno de Daniel limpia el cuerpo al omitir ciertos alimentos por un tiempo limitado, la intención real y más profunda es la conexión espiritual. El propósito del ayuno cristiano es buscar una relación más íntima con Dios, al tiempo que libera al cuerpo físico de alimentos y bebidas no naturales y auto-gratificantes. Su enfoque debe estar en Dios, no en las cosas carnales del mundo. Muy a menudo, el foco del ayuno es la privación de alimentos. En cambio, el propósito del ayuno debería ser desviar nuestros ojos de las cosas de este mundo para enfocarlos enteramente en Dios.

Durante el Ayuno de Daniel usted querrá concentrarse en la oración, el estudio de la Biblia, y en la reflexión. El Ayuno de Daniel es una excelente manera de comenzar la preparación para crecer en el Señor.

Si tiene problemas de salud o está siguiendo algún tratamiento médico, es conveniente consultar primero con su médico. Usted también podría orar, consultar a un cristiano maduro o a su pastor, antes de ayunar. Recuerde, el ayuno debe hacerse periódicamente y por limitados días.

El Ayuno de Daniel: Los Lineamientos

Los lineamientos básicos del Ayuno Daniel incluyen comer:

• Frutas, nueces
• vegetales
• beber sólo agua (para eliminar toxinas). Pueden incluirse jugos de frutas naturales si no contienen conservantes, azúcares, etc., pero incluso esos jugos deben estar muy limitados. El Café y la CocaCola no están permitidos. Alguien una vez me preguntó ¿y si es cocacola Light se vale?  no, tampoco.

Eliminar todo aquello que «nos gusta mucho», la idea es someter la carne al espíritu y enseñar al «señor estómago» que el que manda es el Espíritu que habita en nosotros.

El Ayuno de Daniel debe eliminar todas las carnes, los dulces, las papas fritas en bolsas tipo ‘sabritas’ o cheetos, el pan, y las comidas que tengan conservantes. Los panes contienen levadura, polvo de hornear etcétera; ésos son agentes leudantes y deben evitarse. La levadura es simbólica del pecado en ciertas escrituras (1ra de Corintios 5:6-8).

Con estas cosas enumeradas, se concluye que cualquier alimento que contenga aditivos artificiales, sustancias químicas, o que haya sido procesado, debe evitarse completamente durante el ayuno. Las frutas y los vegetales son la base del Ayuno de Daniel y pueden ser preparados aceptablemente en una variedad de maneras. Muchas recetas del ayuno y varios libros de cocina han sido diseñados para el Ayuno de Daniel.

El Ayuno de Daniel es una poderosa disciplina espiritual. Al asociar el ayuno y la oración, uno puede abrirse al Espíritu Santo de Dios. Teniendo un deseo sincero de buscar a Dios, usted puede acercarse a Él con un corazón contrito y arrepentido, y Él le ministrará de una manera poderosa. El asombroso poder de Dios es transformador y usted conocerá que con Dios, todas las cosas son posibles.

Es importante notar que la Biblia no ordena en ninguna parte que los creyentes hagan el ayuno de Daniel. Como resultado, es un asunto de libertad cristiana hacer el ayuno de Daniel. Al mismo tiempo, la Biblia presenta el ayuno como algo bueno, provechoso, y beneficioso. El libro de los Hechos registra a creyentes ayunando antes de tomar decisiones importantes (Hechos 13:2; 14:23). El ayuno y la oración a menudo están entrelazados (Lucas 2:37; 5:33).

En estos 21 días dedique más tiempo de oración y estudio de la Biblia que lo acostumbrado y verá que el resto del año cosechará grandes frutos espirituales.

«Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento» (Joel 2:12)