Llenos del Espíritu Santo

Introducción

Dios te ha dado dones y estos dones tienen el propósito de edificar la Iglesia. Exploraremos algunos de los dones que Dios ha puesto en los hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo y cómo se deben ocupar esos dones dentro de la vida de la congregación.

1No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. 2Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. 3Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. 4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.5Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.6Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. (1 Corintios 12:1-11)

Aquí el Apóstol Pablo nos da algunas características de los dones espirituales:

  1. No debemos ignorarlos.
  2. Nuestro Dios no es cómo lo ídolos mudos, sino habla por medio de los hombres
  3. Fluyen a través de los discípulos de Cristo que le han confesado Señor y tiene al Espíritu Santo.
  4. Los dones son diversos, pero es el mismo Espíritu que hace todo.
  5. El Espíritu de Dios reparte a cada creyente que está lleno del Espíritu la manifestación de estos dones.
  6. Los dones son dados para provecho. (Sumphero – contribución mutua, la ventaja de todos, para unir a todos, ser provechoso para todos.)
  7. Nos enumera los dones espirituales (vs. 8-10)
  8. Dios reparte a cada un en particular como él quiere.

1. La luz sobre el candelero

La siguiente parte de 1 Corintios 12 (vs. 12-27) habla sobre la unidad del Cuerpo de Cristo. Este es el contexto de la manifestación de los dones espirituales. La lección que enseña es que los dones espirituales le son conferidos particularmente a los creyentes con el propósito de capacitarlos a fin de que desempeñan su parte en la Iglesia, el cuerpo de Cristo colectivamente. Los dones espirituales no están destinados primordialmente para el beneficio del individuo sino para la vida y adoración de la congregación.

Vuelve a poner énfasis en el versículo 28:

Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. (1 Corintios 12:28)

La luz es para el candelero

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.(Mateo 5:15)

En esta ilustración, Jesús utiliza dos objetos importantes: 1) La luz, y 2) el candelero.

  1. La luz se puede referir al espíritu humano. Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, La cual escudriña lo más profundo del corazón. (Proverbios 20:27)
  2. El candelero se puede referir a la iglesia. …y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.(Apocalipsis 1:20)

Podemos decir, entonces, que la lámpara encendida es un símbolo del espíritu del creyentes bautizado en el Espíritu, hecho para arder y alumbrar por el fuego del Espíritu que mora en él.

El creyente lleno del Espíritu Santo debe tomar su lugar en la iglesia

Así como una lámpara ha sido designada para tomar su lugar sobre el candelero, así mismo el creyente bautizado en el Espíritu está designado para tomar su lugar en la congregación pública de la iglesia. Un creyente que ha sido bautizado en el Espíritu Santo pero que nunca ejerce un don espiritual en el servicio de la congregación, es como una luz bajo un cesto. No cumple el propósito para el cual Dios le dio el don.

Cuando la presencia y el poder del Espíritu Santo se manifiestan públicamente a través de varios creyentes, toda la vida y la adoración de la congregación son transformadas por completo. La responsabilidad de ministrar no descanso sólo sobre uno o dos individuos, sino sobre varios miembros del Cuerpo de Cristo. Esto rompe con el patrón que tantas veces se ha establecido de unos dos o tres haciendo toda la obra del ministerio mientras los demás miembros de la iglesia permanecen pasivos, sólo diciendo “amén” ocasionalmente.

10Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 4:10-11)

Debemos de tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Cada uno es responsable delante de Dios por ministrar su don a otros.
  2. Debemos ser buenos administradores de la gracia de Dios.
  3. Debemos ejercer nuestros dones en el poder de Dios (vs. 11). Debemos ministrar nuestros dones conforme al Espíritu de Dios, no conforme a nuestro poder propio.
  4. Dios debe ser glorificado en todo.

La Iglesia es como un cuerpo, cada miembro con una función.

3Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 6De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;7o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (Romanos 12:3-8)

No debemos creer que nuestro don sea el más importante, o que nosotros seamos los más espirituales. Cada persona debe pensar en dí con cordura. Porque la iglesia es un cuerpo y cada miembro tiene su función específica.

Pablo dice explícitamente (vs. 6) que todos tenemos dones diferentes, y cada persona debe usar su don según la gracia que le es dada. Una iglesia en que sólo uno o dos de sus miembros tienen un ministerio activo sería como un cuerpo en que sólo un brazo y una pierna funcionan, mientras el resto del cuerpo permanece paralizado. Un cuerpo humano no podría funcionar bien así. Tampoco puede funcionar bien una iglesia en la cual los miembros no ejercen sus dones.

El ejercicio de los dones espirituales

Que claro que la voluntad de Dios es que cada miembro de la iglesia haga uso de sus dones espirituales. El Espíritu Santo que mora en el interior de los cristianos llenos del Espíritu quiere manifestar abierta, pública y sobrenaturalmente Su poder y los dones.

¿Por qué no vemos la actividad de los dones?

Si muchos no manifiestan los dones, no es porque Dios se los haya retenido, sino sencillamente porque los creyentes, por ignorancia o negligencia o incredulidad, no se han seguido desarrollando hasta la plenitud de la voluntad revelada de Dios para su pueblo.

Falta de poner empeño a la exhortación de 1 Corintios 12:31

Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (1 Corintios 12:31)

Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. (1 Corintios 14:1)

Ignorancia acerca de los dones

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. (1 Corintios 12:1)

Incredulidad en el área de los dones

Así como otras áreas de la vida cristiana, se requiere de fe para “salir de la comodidad” y comenzar a ejercer los dones. Es más cómodo estar quietos y no participar en los dones, pero Dios quiere que ocupemos nuestros dones.

¿Cómo podemos comenzar a fluir en los dones?

Los dones espirituales son parte de nuestra herencia como cristianos. Es necesario esforzarnos en esta área, y poseer la “tierra” que el Señor nos ha dado. Todavía queda mucha tierra por poseer en esta área. Es la voluntad de Dios que TODA la iglesia fluya en los dones del Espíritu, siendo una gran luz en medio de las tinieblas. TODOS deben buscar al Señor para la manifestación de sus dones por medio de la fe.

Debemos procurar los dones espirituales, pero especialmente la profecía.

Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. (1 Corintios 14:1)

La palabra procurar aquí en la palabra griega zeloo, la cual significa tener un sentimiento fuerte hacia, tener deseo por o celo hacia los dones espirituales.

Podríamos decir: “Sigan en el camino del amor; tengan un fuerte deseo y celo por la operación de los dones espirituales, sobre todo, el don de profecía.”

Debemos procurar fluir en los dones espirituales. Para fluir en ellos, primero debe haber un anhelo de hacerlo. ¡Es la voluntad de Dios que tú fluyas en los dones! Debes anhelar hacerlo para la edificación de los demás.

Debemos estudiar sobre los dones.

La ignorancia se disipa con el estudio. Cuando estudiamos los dones espirituales, pronto dejaremos de ignorarlos y entrará en nuestro corazón y espíritu un anhelo por tenerlos y fluir en ellos.(Recomendar el libro Carisms de Dios, Gerda Brown)

Debemos tener fe para los dones.

Así como recibimos a Cristo por la fe, debemos recibir los dones y operar en ellos por la fe. ¿Cómo podemos obtener la fe para operar en ellos? La Biblia nos dice que la fe viene por oír la Palabra de Dios.

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.(Romanos 10:17)

Cuando leemos y oímos lo que Dios declara sobre los dones, empieza a crecer la fe en el corazón. Pronto oiremos a Dios acerca de los dones y nos moveremos por la fe en los dones.

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; (Romanos 12:6)

Debemos ejercer los dones.

Así como el cuerpo natural no se desarrolla correctamente sin práctica y ejercicio (como el bebé que comienza a caminar, comienza a hablar), tampoco podemos esperar que los dones espirituales lleguen a la madurez sin práctica. Debemos buscar oportunidades para “ejercer” nuestro sentido espiritual y practicar el uso de los dones espirituales.

pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. (Hebreos 5:14)

Los siguientes pasos pueden ayudarte a practicar los dones:

  1. Tú tienes la capacidad de comunicarte con Dios, orando en otras leguas.
  2. Tú puedes escuchar a Dios, discernir su voz, entender lo que Él te muestra.
  3. Tú puedes comunicar a otros lo que Dios te ha mostrado a ti.
  4. Tú puedes orar en otras lenguas y pedir a Dios la interpretación (1 Co. 14:13).

La manifestación de los dones en la congregación

Hemos entendido que el contexto del ejercicio de los dones es el cuerpo, la iglesia local. Podemos movernos en los dones espirituales adentro de este contexto, porque provee seguridad, ya que estamos rodeados por otros que pueden ayudarnos y corregirnos si nos desviamos.

Debemos abrir nuestros corazón a la manifestación del don de profecía.

Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. (1 Corintios 14:31)

Nada puede estar más claro que esto. Está dentro de la voluntad revelada de Dios que todos los miembros de la iglesia aprovechen el don espiritual de profecía. Sólo hay dos limitaciones:

  1. Se debe hacer “uno por uno”. Es decir, los creyentes harán uso de este don por turnos, no todos a la vez. Esto es para evitar confusión.Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. (1 Corintios 14:29)
  2. Se debe limitar la participación a dos o tres. Esto es para que ninguno tome todo el tiempo de la reunión de la iglesia para profetizar, sin dejar a otros participar. Debe haber lugar para “dos o tres”, no sólo uno.
  3. Los demás deben juzgar las profecías. Pablo dice claramente que el ejercicio del don de profecía tiene que ser juzgado o probado: “Los demás juzguen.” Los “demás” debe de incluir al resto de los creyentes bautizados en el Espíritu, quienes son capaces de reconocer la genuina manifestación del don de profecía.

Debemos permitir el fluir del Espíritu Santo en nuestras reuniones

19No apaguéis al Espíritu. 20No menospreciéis las profecías. 21Examinadlo todo; retened lo bueno. (1 Tesalonicenses 5:19-21)

Estos tres versículos están dirigidos a los creyentes en general, y tienen que apreciarse los tres versículos en unidad. Está mal que los creyentes apaguen el Espíritu; que rechacen el movimiento y la manifestación del Espíritu Santo. También está mal que los creyentes desprecien las profecías; que adopten una actitud de crítica, disgusto o incredulidad hacia la manifestación del don de profecía.

Por otra parte, cuando se manifiesta este don, los creyentes son responsables de probarlo por las normas de las Escrituras, y después, de retener y aceptar únicamente lo bueno, sólo lo que concuerda con las normas de las Escrituras.

Es importante que estemos abiertos al mover del Espíritu Santo en medio de la congregación. De otra manera, estaríamos “apagando al Espíritu”. El Espíritu es quien trae vida a la Iglesia. Queremos que la llama del Espíritu esté siempre encendida en medio de la congregación. Debemos anhelar que los dones se manifiesten.

Debemos reunirnos para participar, no sólo para recibir

¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. (1 Corintios 14:26)

Generalmente hablando, cuando los cristianos se reúnen hoy, lo hacen con el propósito primordial de recibir, no de contribuir. Vienen a conseguir una bendición, a recibir sanidad, a oír a un predicador. Pero la Iglesia del Nuevo Testamento no era así. Allí los miembros no llegaban a recibir en primero lugar, sin o a contribuir. Cada uno tenía algo que el Espíritu Santo le había dado en particular, y ellos asistían a las reuniones con el propósito de participar.

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. (1 Pedro 4:10)

Dones ES

2.  Los nueve dones del Espíritu: están repartidos en tres grupos de acuerdo a su naturaleza.

a. Dones de revelación: Palabra de Sabiduría, Palabra de Ciencia y discernimiento de espíritus.

b. Dones de poder: Fe, Milagros y Sanidades. 

c. Dones de inspiración: Profecía, Géneros de lenguas e Interpretación de Lenguas.

3. DONES DE REVELACIÓN:

a. Palabra de Sabiduría:

Es la revelación sobrenatural por el Espíritu Santo, de propósitos divinos; es la declaración sobrenatural de la mente y voluntad de Dios. Revela los propósitos e instrucciones de Dios para los hombres, que vienen de Su conocimiento del futuro. Ej: Mt. 26:34.  

La Palabra de Sabiduría puede ser manifestada:

  • Por la voz de Dios.
  • En un sueño.
  • En una visión.
  • Por profecía.

b. Palabra de Ciencia:

La Palabra de Ciencia es una revelación de sucesos pasados o presentes, fuera de nuestro conocimiento natural. Este don se manifiesta para revelar acontecimientos del pasado al presente; un claro ejemplo de esto lo encontramos en Juan 4:16-18 cuando el Señor le dice a la Samaritana que ha tenido cinco maridos y con el que vivía no era de ella (Juan 4:18).

c. Discernimiento de espíritus:

Da compresión sobrenatural, en el dominio de los espíritus, revelando cual es el origen del espíritu que opera en una persona. Éste don opera enteramente de una manera sobrenatural y las cosas que revela son del mundo espiritual. Pablo discernió en el espíritu, usando éste don, el origen y naturaleza del espíritu que operaba en Elimas, Hechos 13:9,10.

4. DONES DE PODER:

a. Fe:

Es muy importante hacer diferencia, entre las clases de fe,

1. La fe que todo ser humano tiene por naturaleza (aún los incrédulos).

2. La fe en dioses.

3. La fe en Cristo que salva.

4. La fe en las promesas de Dios.

5. La fe como un Don sobrenatural del Espíritu Santo.

El Don de Fe es dado por Dios, en forma sobrenatural por la operabilidad del Espíritu Santo, es una fe en lo que parece imposible, por medio de éste don veremos las sobrenaturalidades de Dios obrando poderosamente.

Esteban, Hch. 6:8: Algunas Biblias traducen que Esteban estaba lleno de gracia y de poder, pero en el original griego la palabra se utiliza en lugar de gracia es fe (gr. pistis), lo que nos enseña que Esteban estaba lleno de fe y de poder, y era por medio del don de fe que hacía grandes prodigios y señales dentro del pueblo.

b. El hacer milagros:

Se muestra por medio de este maravilloso don la sobre naturalidad de Dios en nosotros, según Hechos 2:22 de tres formas: con Maravillas, Prodigios y Señales, los cuales traen consigo una certificación de Dios. Por ej: Mt. 14:25 (un milagro rompe con las leyes establecidas por la naturaleza); otro ej: es la conversión del agua en vino, Jn. 2:9. 

c. Dones de sanidades:

Este don se manifiesta con el propósito claro y especifico de traer sanidad corporal y lo vemos repetidamente a través de los cuatro evangelios y el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Al leer 1 Corintios 12:9. Encontramos Dones que tiene pluralidad de nombre, por eso podemos decir que son varios los Dones de Sanidades y no un sólo Don como en el caso de los demás Dones del Espíritu. Un creyente que recibe la manifestación de Dios en uno o más de estos Dones, puede ser usado por Dios en la Sanidad de ciertas enfermedades pero no siempre en todas.

5. DONES DE INSPIRACIÓN:

a. Profecía:

Al estudiar el Don de Profecía, debe distinguirse bien claramente la diferencia entre el Don propiamente dicho y el ministerio del profeta, que en la Escritura aparecen bien diferenciados.

1. No debe confundirse el don de profecía con los profetas del A.T.

2. Éste don es nuevo y particular del N.T. dado a la iglesia para la edificación de la misma.

3. No debe confundirse la predicación con la profecía, pues se le quita la sobrenaturalidad al don profético (la predicación proclama, expone la Escritura, la profecía dice lo que Dios está diciendo).

4. La predicación es inspirada, la profecía es sobrenatural.

5. Cualquier persona puede poseer el Don de profecía y ser usado por el Señor, pero esto no quiere decir que en verdad cumple con el ministerio de Profeta, ej: Hch. 21:8-11. Aquí se destacan algunas diferencias: Dios revela que hay mayor autoridad y fuerza en el oficio que en el don. El escritor de Hechos (Lucas) nos dice que ellas “profetizaban” (podían hacerlo por el don) pero Agabo era profeta, éste era su ministerio (y es a través de éste que Dios habla a Pablo).

6. Beneficios del don: 

· Para hablar a los hombres sobrenaturalmente (1ª Cor.  14:3).

· Para edificar a la Iglesia.

· Para exhortar (animar, alentar, confortar, impulsar a seguir un camino) a la Iglesia.

· Para dar consuelo a la Iglesia.

· Para que todos sean enseñados (1ª Corintios 14:31)

· Para convencer al inconverso y manifestar los secretos de su corazón (1ª Corintios 14:21-25).

7. Pablo indica que el que profetiza es responsable por el uso del don y tiene control sobre sus usos.

8. Pablo exhorta a que todo sea hecho en orden.

9. Profetizar básicamente significa hablar por otro, dar un mensaje (La Profecía).

b. Diversos géneros de lenguas:

1. Según indica la Biblia el bautismo en el Espíritu Santo implica una señal: hablar en otras lenguas según da el Espíritu.

2. Éste don se diferencia en que contiene diversos géneros, su operación es una manifestación sobrenatural como los demás dones, y es público, mientras que generalmente las lenguas por el bautismo corresponden a un género y son para la vida de oración personal del creyente.

3. Definición: Es una declaración sobrenatural por medio del Espíritu Santo, en idiomas nunca aprendidos por el que habla, ni entendidas generalmente por la mente del que habla.

4. Aunque nuestra traducción contiene dos palabras: “diversos” y “géneros”, en el gr. de la Escritura aparece un solo término génos, que significa: familia, nación, linaje, raza.

5. La manifestación de éste don es sobrenatural, y su propósito es divino, ej: Hch. 2:4-12.

6. En la manifestación del don, opera la voluntad del hombre, su espíritu y sus órganos de expresión, pero la mente que opera es la mente de Dios.

c. Interpretación de lenguas:

1. Siete de los nueve dones se ven en el A.T. mientras que dos corresponden sólo a la dispensación de la gracia: diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas.

2. Son los más relacionados de todos los dones, 1 Cor. 14:27-28.

3. En verdad, un creyente usado por Dios con este Don de Interpretación de Lenguas no presta atenciónalguna a los términos hablados en el lenguajedesconocido que interpreta; El simplemente mira a Dios como dependiente directamente de Él para que le muestre el significado.

4. Debemos guardar los Dones de todo intento de reducirlos a un nivel natural. El Don de Interpretación de Lenguas es sobrenatural y enteramente milagroso.

 

 

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