Iglesia saludable

La iglesia tiene una naturaleza dada por Dios y existe porque Él la creó y la sostiene. Jesús dijo que edificaría su iglesia, por lo tanto le pertenece a Dios y Él le otorga sus cualidades esenciales.

Como agente de transformación en la sociedad y la creación, la comunidad de fe anuncia el Reino de Dios en Jesucristo, encarna el evangelio en la particularidad de su contexto y participa en la misión de Dios. La iglesia  es el cuerpo de Cristo y nada la podrá destruir. Su esencia y su naturaleza provienen de Dios según sus disposiciones. La iglesia es dada y creada por Dios.
Ahora, lo que Dios da por don nos toca a nosotros como tarea.  Es nuestra tarea trabajar en la siembra de Iglesias sanas constituidas por personas sanas.

A los ministerios bajo la cobertura de Fundamento para la familia les propones tres actividades semanales básicas, cotidianas, continuas que ayudarán a la formación y crecimiento de la Iglesia:

Además de estas actividades cada congregación puede desarrollar otros eventos que caminen en la visión y misión del ministerio y ayuden en la construcción de una Iglesia saludable.

A continuación les presentamos algunos ingredientes necesarios para lograr este propósito -establecer iglesias saludables-:

INGREDIENTES DE UNA IGLESIA SALUDABLE
Fundamento para la Familia:

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Hay muchas maneras de enfocar el tema de la eficiencia en el ministerio del Pastor, servidores y  líderes de la Iglesia que está bajo la cobertura de Fundamento para la Familia.  El esquema que vemos arriba enfoca la labor del Pastor, servidores y líderes hacia la construcción de una iglesia saludable y creciente donde operan con libertad el ministerio quíntuple según Efesios 4:10-16; y además los dones que el Espíritu Santo entregó a su Iglesia según Romanos 12:3-8; 1 Corintios 12,14:12; 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6;.

Los ingredientes que proponemos en Fundamento para la Familia son:

  1. Visión inspiradora y unificadora
  2. Liderazgo movilizador
  3. Cuerpo ministerial motivador
  4. Recursos suficientes
  5. Proclamación integral (función evangelística)
  6. Enseñanza y educación (función discipular)
  7. Servicio y ministerio integral a la comunidad
  8. Compañerísmo intencional y cuidado pastoral
  9. Adoración y oración dinámicas

Para que una Comunidad de Fe bajo nuestra cobertura sea una iglesia saludable deberá esforzarse por tener todos estos ingredientes operando de una manera eficaz y equilibrada. Ninguna de estas características puede ser ignorada. Todas se interrelacionan y a la vez son interdependientes. Y son vitales ya que sirven universalmente a toda congregación, no importa dónde se encuentre o en qué etapa de madurez. Obviamente el contexto determinará el énfasis, la modalidad y la expresión que tomará cada rubro.

Estas áreas vitales para que una Comunidad de fe se convierta en una Iglesia saludable se pueden dividir en dos partes.
La primera presenta los cuatro elementos esenciales que debe tener toda congregación. La segunda explica las cinco funciones clave que se deben considerar como áreas de trabajo. Todas surgen del mandato de Dios de proclamar, anunciar y encarnar las buenas nuevas de la venida del reino de Dios en Jesucristo y así traer transformación a todas las áreas de la vida para su gloria.

A continuación presentamos una breve síntesis:

1. Visión
La visión permite que la iglesia vea con claridad lo que Dios quiere que sea, de modo que el cuerpo de Cristo actúe para establecer su nueva creación en su comunidad.

Observe en la gráfica que la visión es el círculo más amplio del diagrama. Cuando ella se centra en la Palabra de Dios se convierte en el bloque fundamental sobre el cual se construye todo lo demás.
La visión que tiene la iglesia será determinante en todos los aspectos de su vida. Ella determinará la dirección y existencia de todos sus ministerios.
Una definición sencilla de visión sería la siguiente: “Es mirar hacia el futuro y ver lo que Dios quiere hacer a través de usted para realizar sus propósitos redentores”.

Nuestra Visión  consiste en colaborar con Dios en la extensión de su Reino sembrando iglesias saludables motivados por la misión del Dios trino (missio Dei),  quien desea que hombres y mujeres lleguen a tener la identidad de hijos, sean discípulos de Jesucristo y miembros responsables de la Iglesia, el cuerpo de Cristo, cuyas congregaciones son señales éticas, morales y sobrenaturales de la venida del Reino de Dios para alabanza de su gloria.

Nuestra Misión  consiste en formar comunidades de fe que encarnan los valores y estilos de vida del Reino en formatos y lugares diferentes; proclamando un evangelio integral y sobrenatural donde opera el ministerio quíntuple; funcionando como sal y luz en la sociedad, trayendo perspectiva profética a su contexto, confrontando la injusticia, y abogando por la causa de los pobres y marginados, trabajando con otros para restaurar vidas quebrantadas, y colaborando en la sanidad de personas y comunidades

2. Liderazgo
A la iglesia la sirven las personas que entienden la visión de ella, la comunican claramente a la congregación y organizan al
cuerpo para que se haga realidad.

“El líder”, se suele decir, “¡es la clave o el clavo!  El liderazgo es el eslabón imprescindible entre la visión y la congregación.

Los líderes cristianos son personas entregadas a Dios (carácter), que saben a dónde van (visión) y tienen seguidores (influencia).

Los visitantes de la congregación se involucran en las actividades de la Iglesia y colaboran en ella iniciando el proceso de servidores, para luego convertirse en líderes cuando son seguidos por otras personas y su sobras lo demuestran. Servicio y liderazgo van de la mano en Fundamento para la Familia

Contraste de estilos de liderazgo

Líder fuerte, autoritario
Establece la visión para la iglesia
Asigna las metas solo
Busca resultados individualmente
A veces puede delegar
Ignora las áreas débiles
Enfoca sus propios dones
Distribuye: “Tomen esto”.
Líder directivo, organizado
Establece la visión con la iglesia
Asigna las metas en equipo
Busca resultados colectivamente
Busca la participación activa
Fortalece las áreas débiles
Equipa y entrena a la iglesia
Señala el camino: “¡Por aquí…!”

3. La congregación (cuerpo ministrante)
Los miembros de la iglesia trabajan unidos usando sus dones responsablemente en su congregación y en la comunidad.

El tema del liderazgo movilizador está ligado al de una congregación motivada. El líder eficaz y los servidores activos deben saber motivar e involucrar a su congregación y multiplicar la cantidad de servidores y  líderes en la misma.
El líder efectivo delega en otros, no solo para “sacarse trabajo de encima”, sino sobre todo porque esos usarán sus dones y ministrarán al tener más responsabilidad.

Trabajamos y oramos deseando que la iglesia completa se libere para ministrar. Es hora de romper las cadenas que tienen a las personas engordando y calentando bancas. Es hora de movilizar a todo el pueblo de Dios en cada iglesia local para servirle según los dones que les dio. ¡Esto es esencial porque esta es la Iglesia de Cristo por naturaleza! El cuerpo de un Dios misionero es una iglesia misionera. Cuando Cristo estableció los mandatos misioneros como la Gran Comisión, no les dirigía la palabra sólo a los pastores y ministros, sino a todos sus discípulos de todas las edades.

4. Recursos
La iglesia desafía efectivamente a los miembros a ser buenos mayordomos de sus posesiones, sus recursos y sus bienes (tiempo, talento y tesoro). Y usa estos materiales y las donaciones financieras para realizar la obra del reino de Dios en la iglesia y en su  comunidad.

Cuando hablamos de recursos casi siempre pensamos en las “tres T”: tiempo, talentos y tesoro de la iglesia. Bajo este último rubro también caen las instalaciones y el local físico. Toda congregación, por más pobre que sea, cuenta con algunos recursos provistos
por Dios para poder comenzar a invertirlos en el trabajo del reino.

Debemos inspirar a pensar en grande.  Con pequeños gestos y acciones cotidianas podemos ir trasmitiendo a la congregación la posibilidad de “ensenchar la fe” de cada miembro; Por ejemplo, mantener el lugar de reunión en orden y con apropiada excelencia en la limpieza y colocación de decoración o elementos de adornos e instrumentos (si los hubiera); Los servidores bien vestidos y amables con una sonrisa al recibir a la gente, ayuda a trasmitir generosidad y excelencia, etc.

Muchos empiezan observando la copa medio vacía. ¡En el Minsiterio Cristano Fundamento para la Familia necesitamos líderes de fe que la vean medio llena!

Es esencial recordar que toda la plata y el oro le pertenecen a Jehová y donde Dios llama a trabajar proveerá los recursos suficientes y necesarios para cumplir su voluntad. A fin de cuentas, a Él le pertenece la tierra entera (Salmos 24:1).

Las cinco funciones de la Iglesia Fundamento para la Familia
1. Proclamación integral (función evangelística)
“La iglesia anuncia las buenas nuevas de Jesucristo en palabra y acción y evangeliza invitando a ser parte del reino de Dios.”

Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos (Hechos 2:47).
Dios es el que da el crecimiento. La Biblia es clara en esto. Los discípulos obedecían el mandato de ir y predicar el evangelio, sin
embargo, comprendían que Dios —a través de su Espíritu Santo— era el que hacía crecer la iglesia. Tres mil personas se acababan de
añadir a la comunidad de fe con el discurso de Pedro, según el relato de Hechos 2.

Dios estaba bendiciendo a la iglesia que predica el evangelio operando en el ministerio quíntuple y con los dones del Espíritu Santo manifestando lo sobrenatural del Reino de Dios de una forma fuerte y acelerada difundiendo el Evangelio de Jesucristo por doquier. Hechos 16:5 afirma: Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.

2. Enseñanza y educación (función de discipulado)
La iglesia ayuda al pueblo a ver a Jesús claramente, a conocer su voluntad para sus vidas y a equiparlo para seguirlo en todos los aspectos de la vida.

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles… (Hch 2.42)
La iglesia primitiva entendía claramente que su fundamento era la enseñanza de Jesús. La palabra “doctrina” significa “enseñanza”. Perseverar en la doctrina quiere decir que los discípulos estudiaban esas enseñanzas, las escudriñaban y las practicaban.

Permanecían en, y evaluaban toda nueva idea según, el marco de ellas. Aun los judíos de la sinagoga de Berea analizaban lo que les dijo Pablo a la luz de las Escrituras (Hch 17.11) ¡Y sigue diciendo: “Así que creyeron muchos de ellos!” “Discípulo”, en griego mathetes, es uno que aprende. El discípulo sigue a Jesús y aprende de Él. Ser discípulo, por lo tanto, requiere que uno persevere en la doctrina cristiana y en el estudio de la Palabra de Dios.
Este era el fundamento de la iglesia primitiva. Y también debe serlo hoy para toda congregación seria y comprometida con su Señor.

3. Servicio integral
La iglesia suple las necesidades de las personas en el nombre de Cristo y las invita a ser sus discípulos.

… y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno … teniendo favor con todo el pueblo … (Hch 2.45-46)
La iglesia primitiva compartía sus bienes entre los fieles y daba también a los necesitados. Esto impresionaba al pueblo que los rodeaba y testificaba de la fuerza del amor cristiano. El cambio interno que Cristo realizó en sus vidas se mostraba en los hechos y obras exteriores que modificaban a la sociedad. La transformación espiritual llevaba a un compromiso social y comunitario. Aunque sabemos por otros textos que no todos vendían sus propiedades, muchos lo hicieron para ayudar al bien común.

Esto va muy de acuerdo con lo que leemos en Santiago cuando afirma que “la fe sin obras es muerta” (2.17). Las obras manifiestan la transformación por gracia en Cristo Jesús. Y aunque no contribuyen a la salvación que es puramente por gracia (Ef 2.8-9), nos ayudan a vivir la vida cristiana en forma dinámica y edificante. En términos teológicos, las obras no caen bajo la justificación, sino bajo la santificación del creyente.

4. Comunión intencional y cuidado pastoral
Los miembros se ayudan mutuamente en sus cargas mostrando así el amor y la compasión de Cristo.

Perseveraban … en la comunión unos con otros …Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas … Y
perseverando unánimes …comían juntos con alegría y sencillez de corazón. (Hch 2.42, 44, 46).
La iglesia primitiva comprendía que en la unión está la fuerza. Pero más que eso obedecía a la oración de Jesús (Jn 17), que le pidió al Padre varias veces que le concediera unidad a los discípulos “para que el mundo crea que tú me enviaste” (v. 21). La unidad de la iglesia se basa en el vínculo entre Jesús y el Padre.

Ese testimonio de unidad constituiría la fuerza misionera que impulsaría a la iglesia del primer siglo. Ese mismo testimonio sigue siendo la fuerza misionera que impulsa a la iglesia de hoy.

5. Adoración dinámica y relevante
La iglesia se reúne como familia de Dios para encontrarse con su Padre en adoración, confesión y gratitud, así como para
dedicarse al servicio y la oración.

Perseveraban … en el partimiento del pan y en las oraciones … alabando a Dios. (Hch 2.42, 47a).
Los primeros cristianos perseveraban también en el partimiento del pan, en las oraciones y en las alabanzas. Una comunidad dinámica como la de los primeros cristianos, que pronto sufriría todo tipo de persecución, obtenía su enfoque y su vitalidad en la adoración y la alabanza a Dios. La predicación de la Palabra, como acababa de proclamar Pedro en su primer discurso después de Pentecostés, tenía el primer lugar.

Segundo, el partimiento del pan equivalía a lo que conocemos hoy como Santa Cena o Comunión, dentro del marco de una comida mayor. Recordando con ello lo que el Señor Jesucristo experimentó en su muerte y resurrección, los discípulos se fortalecían espiritualmente con el sacramento. Participaban de la comunión acompañada de una fiesta ágape, un festejo de amor.

Tercero, con las oraciones lograban centrar sus vidas en lo más importante sin enredarse en las cosas de este mundo. La oración era el lubricante que mantenía la unidad entre los hermanos para así enfrentar la oposición, la espada y hasta los leones. Ella incluía alabanza, gratitud, confesión y súplica.

La oración también preparaba el terreno para la obra evangelizadora.

Una importante conclusión

Para crecer, no alcanza con poseer una o dos de estas  características. Las iglesias que crecen poseen un buen nivel en cada una de todas estas características, pues es la combinación de todas la que produce una situación saludable y apropiada para el crecimiento de la Iglesia.

Les animo a los Pastores, líderes, servidores y miembros de las iglesias bajo la cobertura de Fundamento para la Familia a trabajar unidos esforzándose cada día más a fin de seguir sembrando iglesias saludables.

Dr. HECTOR SALINAS AYALA
Director Fundamento para la Familia

Si necesitas más información escribe a: hectorsali@yahoo.es

 

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