Consejo a mis pastores

PASTORES CUIDANDO Y RENOVANDO RECURSOS ESPIRITUALES

Los Pastores de Fundamento para la Familia debemos saber administrar con pericia el tiempo que dedicamos a las personas. A eso le llamamos «el desafío de cuidar y renovar nuestros recursos espirituales».

He aquí algunos conceptos que pueden ser de enorme ayuda en la búsqueda por mantener un equilibrio frente a las demandas espirituales en el ministerio pastoral.

En nuestro transitar por el ministerio vamos a entrar en contacto con cinco clases de personas. A esos grupos se los puede definir por categorías según el efecto que producen en nuestras vidas y en nuestro ministerio. La habilidad para dosificar el tiempo y las energías que dediques a cada uno de ellos, determinará, en gran medida, no solo tu efectividad, sino también la durabilidad de tu ministerio.

Observa estos cinco grupos de personas quienes son parte de los que asisten a tu congregación:

  • Personas con problemas: Los hay en todos los sitios y por supuesto que también en las Iglesias. No son malas personas, son, simplemente, seres humanos que necesitan ayuda y recurrirán a ti para buscarla. Puede ser el matrimonio que está en crisis, o la familia cuyo jefe de hogar quedó sin trabajo. Puede ser una persona que padece enfermedades diversas y que precisa compañía y comprensión o aquel que ha perido un ser querido. Una vez restaurados pueden llegar a ser preciosos discípulos y hasta compañeros de ministerio, como así también puede que ya no regresen sencillamente porque el problema por el que vino ya está solucionado. Pero esa esperanza futura no quita el hecho de que esta categoría es la que mayor desgaste produce en nuestra vida ministerial, aproximadamente el 70%.
  • Personas buenas: Suelen ser la mayoría dentro de nuestras congregaciones. Son personas que acuden con devoción a cada una de las reuniones. No aportan cargas negativas ni suelen dar problemas. Algunos contribuyen incluso, con sus recursos económicos, y apoyan los proyectos de la Iglesia. A pesar de todo, las personas buenas aportan muy poco a nuestras reservas espirituales. Les gusta estar con nosotros porque difrutan de lo que teneos que darles. El solo hecho de estar con sus pastores les hace sentir bien, pero también ellos, lentamente, van desgastando nuestra vida espiritual.
  • Compañeros de ministerio: En este apartado me refiero a otros siervos que están implicados en la misma labor. Tal vez pastores de otras congregaciones o personas que despliegan otros ministerios. Son amigos que estimulan renuevan nuestra fe. Es sabio, positivo y necesario cultivar relaciones con ellos. A su lado nos podemos relajar porque sabemos que son compañeros de milicia. Podemos, incluso, reírnos mientras compartimos anécdotas del ministerio. También podemos llorar y ellos nos escucharán con compasión porque la realidad que viven es igual a la nuestra. Es posible también intercambiar consejos y experiencias. Busca a otros líderes junto a los que reir, llorar y también orar. Será sano y reparador.
  • Discípulos: Una parte sustancial de tu tiempo deberías dedicarlo a hacer discípulos; es decir, formar siervos que, creciendo a tu sombra, sean adiestrados y en quienes vayas delegando determinadas responsabilidades, desde arreglar el auditorio para las reuniones hasta incluso llegar a dirigir una Casa de Paz.  En realidad es el grupo de personas a quien deberías dedicarle la mayor parte de tu tiempo. Si les activas y capacitas ellos pueden atender a las ‘personas con problemas’ y a las ‘personas buenas’ de la congregación.
    Son los hombres y mujeres que hemos incorporado a nuestro círculo más intimo para que se conviertan en nuestros aprendices.  Eso te aliviará y garantizará la supervivencia de tu ministerio, familia y congregación. Si no haces discípulos tu iglesia no te sobrevivirá a ti. Durará lo que dures tú.
    No hay éxito en la vida si no hay un sucesor.
  • Personas de recursos: Esto es vital. Este será tu cobertura, es decir el tipo de persona capaz de estimular y reavivar en nosotros la pasión por el ministerio. No solo tu Pastor-Cobertura sino también puedes recibir crecimiento espiritual a través de otras personas que te edifican. También este estímulo puede llegar de nuestro autor favorito, o quizás a través de un congreso al que asistas anualmente. Tu pastor y Cobertura es tu recurso principal, pero también recibirás recursos extras de otros ministerios. Busca personas más sabias que tu. Permíteles que te nutran y alimenten. Será difícil que tengas muchos de esta categoría, pero búscales. Una hora con ellos puede promover un estímulo que dure semanas, meses y aun años, añadiendo además centímetros a tu estatura espiritual.  Te enseñarán cómo afrontar las etapas difíciles. Todo ministerio debería poder identificar al menos dos o tres personas o eventos que ocupen este lugar en su vida personal. Hace unos meses atrás asistí con Rubén -en Guadalajara-  a 5 días de seminario con hombres de ‘alto calibre’ en el Reino y fue como haber ido a un gimnasio espiritual.

Son los cinco tipos de personas que absorberán a tu tiempo.
Es muy habitual que las personas con problemas y la gente buena llenen nuestra agenda ocupando el noventa por ciento de nuestro tiempo. A causa de eso no es extraño que sintamos drenados nuestros recursos y nuestro ministerio tenga pocos resultados a largo plazo.
Al estar ausentes las fuentes que recargan nuestras baterías, podemos, a duras penas, mantener un movimiento en los diferentes programas de la congregación, sin impactar verdaderamente la vida de aquellos que han sido puestos bajo nuestra responsabilidad.

Ese desequilibrio operativo genera en nosotros un tremendo desgaste ministerial, mental y también emocional. La solución a este desequilibrio es relativamente fácil: Debemos distribuir nuestro tiempo con sabiduría, pasando más horas con las otras tres clases de personas: Las de recursos, los discípulos y los compañeros de batalla.
Esto no implicará desatender a los que nos necesitan, pero si recibimos de, y nos nutrimos con, otras relaciones que nos aporten estaremos en óptimas condiciones para servirles. Incluso los discípulos sobre todo los Servidores y quienes dirigen las Casas de Paz, ellos deberían atender a la gran mayoría de las ‘personas con problemas‘. Entrena a tus discípulos a ayudar y ministrar a las personas con problemas y así tendrás más tiempo y fuerzas para activar, capacitar y establecer a nuevos discípulos.

La correcta distribución del tiempo, y la sabiduría en las relaciones hacen reverdecer ministerios secos y reavivan las llamas de fuego casi extinguidos.

Dr. Héctor Salinas Ayala
Director Fundamento para la Familia

5 comentarios en “Consejo a mis pastores

  1. Doy gracias a Dios por cada uno de los congregantes y de los que conformamos Fundamento para la familia, que seamos llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, agradandole en todo y llevando mucho fruto. Que se cimiente y se arraiga, el amor entre nosotros.

  2. Gracias por tan excelentes consejos pastor.

    Una observación en cuanto al correo hectorsali.com.es no se si esta mal escrito pero el mensaje es no encontramos esta dirección, por favor verificar.

    Fabio Alvarado

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